Advertencia: esta columna no está escrita para gente sensible. Si usted lo es, por favor deje de leer.
¡No diga que no se lo advertí!!
¿Qué haces cuando ves a una niña de 11 años, llegar a la Urgencia desangrándose con el útero destrozado?
¿Qué piensas cuando descubres que ella misma se lo destrozó con unos palillos de tejer en su desesperada acción por no querer tener un bebé?
¿Que pasa por tu cabeza si te digo que esa niña, si sobrevive, será juzgada?
Soy mamá de dos hermosos hijos, mis tesoros de 2 y 7 años, las luces de mis ojos.
Desde que tengo 3 años lo único que quería en el mundo era ser mamá y mi sueño se realizó no una, sino dos veces. Para mí, la maternidad es una de las cosas más preciadas en la vida y por lo mismo creo que debiera ser una decisión, no una imposición.
Y como mujer tengo claro algo: NO todas las mujeres tienen la vocación de ser madres, y NO todos los tiempos son apropiados para la maternidad. Eso no significa que sean malas o antinaturales. Como les digo, es una vocación.
Cuidar un hijo es algo de toda la vida, una responsabilidad mucho mayor a lo que se pueda dimensionar. Nadie te enseña a ser padre. Es difícil, y muchas veces requiere de sacrificios y costos emocionales que solo cuando son una decisión puedes aceptarlos con una sonrisa.
Aclaro todo esto para que se entienda mi posición: soy PRO ABORTO. Sí, leyó bien, PRO ABORTO. Estoy a favor de legislar y dar esa opción a otras mujeres.
Mi posición no tiene nada que ver con la ética o la moral, aunque pueda sonar contradictorio. Es solo sentido común. Primero, necesito dejar en claro que en Chile las niñas ABORTAN. Sí, nuevamente leyó bien: existe el aborto y las consecuencias de ello dependerán de las lucas que se puedan invertir.
Una niña bien puede llegar a tener hasta 5 “apendicitis” en el año y sin mayores consecuencias que gastar lucas de más.
Y una niña de clase media o baja, que no tenga dinero ¿qué hará? Eso dependerá del nivel de desesperación. Algunas se automutilan tratando de abortar, lo que significa lesiones permanentes, riesgos vitales, traumas sicológicos y problemas con la justicia.
¿No sería mejor que existiera la opción?
¿Que pasa con los bebés acéfalos o con deformidades que se sabe de antemano NO sobrevivirán? ¿Es correcto obligar a una mujer a cargar con un bebé condenado a la muerte por 40 semanas, cuando a las 12 semanas estas graves deformaciones son evidentes?
No por que sea legal TODAS las mujeres van a abortar, pero legislar permitirá a muchas mujeres mejorar su calidad de vida, ya sea que el embarazo sea resultado de una violación, un abuso o contra su voluntad.
¿Que pasa con las adolescentes o mujeres que se sientan incapaces de cuidar a un bebé?
Una opción buena es la adopción, pero en Chile es un tema casi tabú, ya que son muy pocas las parejas que logran adoptar.
Si se transparentaran las leyes de adopción y se abrieran a mujeres solteras y parejas homosexuales, podríamos sacar a muchos pequeños de las calles, pero seamos sinceros, aún no somos capaces de hablar de matrimonio igualitario, mucho menos de adopción en parejas homosexuales. La verdad creo que el futuro de los pequeños natos y no natos está en abrir nuestra mente y dejar a un lado los prejuicios.
Hay que mencionar además los índices de agresión a menores. Muchos hombres y mujeres no están preparados sicológica, emocional y económicamente para ser padres, lo que concluye en situaciones de abuso y abandono, con pobres infantes lanzados a la calle, donde se ven consumidos por las drogas y la prostitución. Abusados por sus propios padres, agredidos por una sociedad que solo se asegura que nazcan y no que crezcan felices.
Legislar es la clave para un desarrollo único de la familia. La maternidad debe ser una opción y no una obligación, para asegurar un futuro feliz a nuestros pequeños.
Preocupémonos más por los que ya nacieron, démosle un mejor futuro.
Legislemos, demos opciones, dejemos el debate ético para cada uno. Si no considera el aborto una opción NO ABORTE y listo, pero no cerremos las opciones para las que sí consideran hacerlo.
Ser padres es una responsabilidad para toda la vida; responsabilidad que se debe tomar a conciencia. Debe haber opciones, mayor educación sobre anticoncepción. No sacamos nada repartiendo condones y gastando en pastillas si no les enseñamos como usarlas. La mayoría de los chicos inflarán los condones y jugarán con ellos, dinero desperdiciado. No todas las chicas que toman la píldora saben las contraindicaciones o la forma de tomarla.
Legislar sobre el aborto sin un apellido es tarea del Estado, y debiera ser un derecho para cada mujer. Los alcances éticos y morales debemos tratarlos en conciencia y de forma personal, y sobre todo no condenar a las mujeres por tomar una u otra medida. Nadie es quien para juzgar al otro.
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